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Terra
La Coctelera

El que vence antes de combatir es poderoso

Un libro, una mujer y un vino...para qué más...

20 Abril 2012

¡QUE FALTA QUE ME HACES!

 

 

¡Que descalabro, Dios mío el martirio de este invierno!

y con dedos sombríos castigados por tiempo

sigo con el aliento prestado y la respiración pedregosa

donde anidan la mansalva de esta vera sinuosa

Atento al sendero que se avecina, es cuidada con

rosas talladas por diablos siderales,

trinan trompetas romanas anunciando el engaño solar

se acerca la oscuridad con sus pasos de monstruo

la luz se convierte en dulce lejano

huyendo de los pobladores sin tierra y

las grandes aguas se acaban, ahora

el océano sin olas es sólo un hueco lunar inmenso

¡Que falta que me hace, Dios mío!

fue necesario el cataclismo terrenal para respirar

tu herida, fémina mía,

sueño con otros prados verdes

me susurran los tibios vientos del mediterráneo

mis ojos pierden brillo y cae el telón de los parpados

¡Que falta que me hace, Dios mío!

déjame ir, el puño valiente envaina el sable heroico,

su filo apagará el grito con bronca que no fallece

desde que no la tengo


Tabaré

*

Fotografía; La rosa , de Lily Cuadra

 

.

Tags: poemas, tabare, rosas

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22 Noviembre 2011

TABARÉ RAMOS

EL COFRE DEL ANCIANO

Le pareció que había nacido entre las sabanas de una aventurera holandesa para revisar cofres antiguos bajo la luz lunar, y fueron las crestas de las olas que le murmuraron a través de las conchas marinas el dolor de los huérfanos, quienes empantanados en su ilusión de aferrarse a un retrato de corsario no dormían manteniendo en vigilia a las estrellas cuando el sol quemaba todo recuerdo terrenal.

Una grulla desorientada soltaba valses sentidos de estibadores portuarios en Malabrigo, caleta de pescadores dorados que perseguían por generaciones, sin haberlo visto nunca, a la tortuga de concha perla tornasol. El cofre finalmente fue abierto en el altillo, con la confidencia sin resquebrajos que da la soledad, por las manos sabias del anciano y salió, por entre fotos amarillas, pipas de pirata y corpiños medioevales la voz escurridiza que no necesitó convencerlo que el reloj del tiempo no marchaba más.

Tabaré

 

Tags: tabare

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4 Junio 2011

COSECHA PERSONAL DE TABARÉ RAMOS

 

COSECHA PERSONAL

El jugo grana, el de siempre allí metido en el lontananza,

el vino milenario de angustias y fiestas del alma

acudo a ti, cuando la tristeza me inunda

cuando las gotas del alma revientan mis ojos añejos

cuando me encuentro solo y triste

cuando el peso del pasado arquea mi espalda

Asi la lluvia traspasa el camino de mis viñas

y me encuentra desamparado de mi poncho serrano,

mis manos cuarteadas buscan, vino de mi alma,

para darle valor a la vida, para hacerme saber

que la vida sigue siendo hermosa,

que cada día es más azul el azul del cielo

y que sí existen los querubines y los demonios

Te busco ahora en mis pasos entumecidos,

con mi torpe olfato y con estas manos pedreras

desprendo las uvas alegres de mi oscuro mundo.

 

TABARÉ RAMOS

 

Fotografía: "Flores de mi cosecha" (c) lily cuadra

 

*

Tags: tabare

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10 Mayo 2011

TABARÉ RAMOS Y SUS NUEVOS POEMAS

...Desde el sótano del planeta tierra,

 

REMANSO

 

En el remanso del rebaño te pierde mi vista

tú alegre y confundida con la inocencia de los

corderos

jugueteas en los prados celestes

te veo después descalza a tus aires persiguiendo

mariposas con prisa

me pongo triste cuando volteas tu carita de

ángel,

tus ojos brillan alumbrando mi oscuridad

maldita,

te alejas después y yo te dejo partir cerrando el

futuro.

 

TENGO

 

Tengo el olor de un viejo corcho de un muy añejo Cabernet

tengo el sueño navegando sobre la góndola en el cristal veneciano

y en ese rincón de amantes asustados

nos daremos el último beso fortuito,

y desesperado como todo adolescente

veo tus pechos latiendo

Será porque lo manda el prima,

no te diré lo mucho hembra que eres en mi vida

no tengo las palabras porque aún no se han inventado

 

CUANDO LLEGUE EL DÍA

 

 

Cuando llegue el día una alondra

 

viajera te guiñará un ojo

 

y los huesos de los árboles

 

soltarán

 

su ruido de primavera

 

Cuando llegue el día

 

un vaso de vino bailará sobre la

mesa

 

Cuando llegue el día tu aura navegará

 

libre en lontananza

 

y sujeto a tus alforjas de hembra a toda estación te

 

llevarás mi última sonrisa.

 

Tabaré

 

.*

Tags: tabare

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16 Marzo 2011

EL AÑO NUEVO DEL PLAGIADOR.- de Tabaré Ramos

Entre las brumas pecaminosas de la incertidumbre, penetraba en la intimida de sus congéneres y mientras rebuscaba con manos frescas el manuscrito de la noche, sonreía su codicia sintiendo orgullo por la falta de imaginación para escribir novelas.

Su itinerario facineroso era la de un famoso escritor y pavoneándose en reuniones sociales de su tren incansable de escribir aseguraba a sus ocasionales comensales que no dormía por el temor a que se le borrara de la memoria el tema y perder la ilación de su novela en curso. Pero en la misma reunión ajustaba su mira de rapiña sobre algún aspirante a escritor, los que encontraba sin dificultad entre sus admiradores, para abordarlo y tejiendo su telaraña de plagiador recorrido sonsacarle la información que le parecía la más comercial para el momento. Una vez atrapado la víctima se hacía invitar a su casa y luego con tretas de embustero buscaba en cajones y estantes por anotaciones sueltas o manuscritos. Llevaba siempre consigo una pequeña cámara de espía asustado al que nutria de la información necesitada. Luego en la intimidad de su estudio de bandolero de libros las analizaba hasta dejar todo listo para el plagio. Por lo general nadie le podía pobrar su delito pues apoyado por su reputación de escritor de peso completo por lo general sus victimas desistían en su inútil empeño de buscar justicia y denunciar el robo intelectual.

Teodoro Samamé Perfumo, era su nombre y con suave andar de gato se alistó para asistir a la fiesta del año nuevo. Esa mañana despertó alegre creyéndose ser el inventor de la palabra, y con ese temperamento fue descalzo y sin su bata de Dandy a escoger el smoking, sólida fue la decisión por el saco blanco pues también se sintió puro y que era su día, era después de todo el último de ese año en donde iría al club social más importante de la ciudad. Después junto con su mujer pasaron por la pareja de amigos, con los que acostumbraban ir a los eventos más importantes, en un carro de modelo antiguo muy de moda por esos días. Llegaron a la hora prevista y con extravagancia al gran salón, sobre todo Teodoro quien sonriendo y comiéndose al mundo barrió de un vistazo a los presentes buscando por instinto el hurto de alguna idea de algún iluso escritor joven. La mesa designada para ellos, por fuerza de la euforia, fue aumentada en su capacidad para una pareja más, el recién llegado era un hombre de sonrisa triste y bien vestido, su acompañante, su esposa sufrida de aires pero con una facilidad poco común para disfrazar la tristeza del matrimonio- como todos- se dijo Teodoro con fastidio pensando que sería una noche nada productiva, es que su vida la había consagrado para apropiarse del ingenio ajeno usando triquiñuelas de tinterillo. Sentado en la mesa y mientras esperaban la champaña recordó el día en que se le ocurrió escribir algo propio quedándose con el papel en blanco al frente a pesar de los tres días que pasó sin levantarse del pupitre. Ahora con un panorama sombrío se resignó a tener una velada de año nuevo con la misma intención que la puede tener cualquier cristiano. En la mesa coqueteó con la mujer recién llegada y durante la pieza musical que parecía cualquier cosa alegre sin ritmo ni compás, pero para el momento daba tono complaciendo a los danzarines, se dio unos lances sobándole la nalga izquierda con la palma de su mano derecha, ella lo miró pero no sorprendida, Teodoro pensó que era por el imán de escritor famoso y sin importarle ya algunas miradas filudas que venían de mesas cercanas a la pista de baile bajó sin disimulo la otra mano y acercó los glúteos de la mujer ajena hasta sentir la tibieza de su vientre. Al terminar de bailar se fue a sentar con prisa dejando a su compañera de pieza caminado tras él.  El marido engañado lo recibió con una sonrisa franca que a Teodoro lo sorprendió pues estaba acostumbrado a las socarronas o también a las miradas de odio al rojo vivo, luego el hombre menudo y bien trajeado le acercó una copa de champaña- ¡qué tal culo que tiene mi mujer!, ¿no? -le dijo con el tono de pregunta pero con la complicidad de un compinche.

-¿De qué culo me habla porque aquí hay varios? –contestó Teodoro.

-El de mi mujer, pues –respondió su interlocutor con lentitud esta vez y poniéndose serio agregó -si alguien le frota las nalgas, espero que me den los resultados de la evaluación, porque usted es escritor, ¿verdad?

-Hasta donde yo sé –dijo Teodoro, ahora nervioso por la tranquilidad del pequeño y bien trajeado hombre.

-Lo digo porque los escritores ponen especial atención a los detalles.

-El culo de su mujer no es… pequeño detalle.

-Ahora no hablo del culo de mi mujer sino del análisis que los escritores llevan siempre consigo, por ejemplo, si el que le hubiera agarrado las nalgas a mi mujer hubiera sido el que está sentado al frente, lo recibía con un golpe de puño en la nariz.

-¡Bravo el hombre!

-Me apoyo en las artes marciales, sabe, ostento cinturón negro, sin falsa modestia…

-…y no lo hizo porque quien les refregaba las nalgas a su mujer era un escritor, ¿no?

-Exactamente.

-¿Y eso por qué?

-Es que sabe…yo escribo.

Teodoro no supo que decir, era una nueva modalidad de proxenetismo, pero se intrigó más -¿escribe qué, cartas de amor?

-Me gusta el sentido del humor en un hombre amargado.

-¿Qué quiere decir?

-Eres un hombre amargado a pesar del esfuerzo en demostrar lo contrario-Teodoro se sintió confuso por los cambios en el tratamiento, por momentos lo trataba de usted y por otros de tú, y también se sintió desnudo y con temor de seguir la conversación y que su interlocutor descubra su falta de imaginación para escribir.

-¿…y escribe novelas?

-… sólo sobre mi mujer.

-¿Cómo?

-Sí, al casarnos esa fue la condición de sable que le puse, ella, sabe, viene de familia humilde y encargada desde pequeña a sostener a su numerosa familia, yo tengo dinero pero no talento para escribir y pensé que con ella, por su buena anatomía podría conseguirlo, porque sabe, -este repetir de “sabe” constantemente a Teodoro le producía impaciencia -descubrí que mi mujer es una mujer…

-…de buen culo –cortó Teodoro.

-…sí, además de eso.

-¿Además de qué?

-De que es una mujer inteligente…y más que eso, ¡es valiente!

-¡Valiente, claro, para casarse con usted!

-En parte, porque no soy tonto, sé que no tengo el físico de un artista de cine, pero valiente porque sucedió algo inesperado.

-¿Qué fue? –preguntó Teodoro ya más atrapado por la curiosidad y rindiendo todas las armas de la prudencia.

-Algo que gravitó completamente nuestras vidas.

-¿Pero qué fue? ¡Hable de una vez!

-Mi negocio naufragó dejándonos a la deriva, en la miseria -contestó el hombre pequeño mirándolo fijamente a los ojos como no queriéndose perder ninguna gesto en la reacción de Teodoro.

-¿…y después qué sucedió?

-Fue ella la que tomó el timón de la casa, ¿ve este traje? es de hechura francesa.

-Sí, se ve costoso.

-¿Ve esta corbata?

-Sí.

-Es de seda italiana.

-Ya.

-¿Ve estos zapatos?

-¡Ya, pero dígame qué más!

-Bueno, ella a pesar de estar encinta supo sacarnos adelante…y no me pregunte cómo. -Teodoro se imagino de todo y quiso levantarse de la mesa.

-¡No se vaya por favor! –le rogó el hombre de pequeña estatura y bien trajeado- creo que al fin, después de dieciséis años puedo escribir algo ahora mismo.

Teodoro, ya viéndose como un ser de otro planeta y con su secreto en guarda de cavas a punto de ser descubierto logró preguntar como defendiéndose del curso que tomaba la conversación inesperada

–¿Qué se le ha ocurrido?

-Que tú has venido a esta fiesta buscando que escribir y al ver a mi mujer motivaste una conversación para después frotarles las nalgas y seguir esa huella imaginaria que sólo la puede dar la victima.

-No entiendo.

-Sí que entiende, y no es la champaña, pero no se preocupe es el enfrentamiento con los temores …

-¿Qué temores? –preguntó Teodoro saltando de su asiento, ahora sí ya sin control

-Cálmese escritor, en esto estamos juntos.

-¡En qué estamos juntos?

-En su nuevo libro.

-¿De qué carajos me esta hablando?

-Sin mi mujer y sin mí, usted no tiene nada- y volvió a tratarlo de usted para establecer distancias.

-¡Esta usted loco de remate! -dijo Teodoro levantándose para luego ordenar a su mujer con voz de hombre fuerte -¡Laura, nos vamos!

-Qué araña te picó –le preguntó su mujer a Teodoro en el carro mientras él conducía por la costanera.

-¿A qué te refieres!

-Son las dos y cuarenta y tres de la mañana, nos vamos a perder el aguadito de las tres de la fiesta del Año Nuevo, y por sin te has olvidado nos teníamos que quedar hasta las seis de la mañana a rematarla en la playa con un seviche como en los otros años.

-¡Fue ese imbecil del enano qué me acusó de plagiador!

-Qué?

-¡Sí, de plagiador!

-Para qué le haces caso si tú eres un escritor famoso que no necesita robar nada a nadie…salvo las esposas.

-No es momento de sarcasmos, ese huevón nos arruino la fiesta.

-No, no es así…

-Cómo qué no es así!

-Tú lo arruinaste todo!

-¿Cómo?

-El que no la debe no la teme! ¿Por qué teníamos que abandonar la fiesta y a nuestros invitados los Pardo Rivas-Plata?

-No sé…es que pasó todo tan de repente.

Laura se quedó callada, era la primera vez en dieciséis años que se le incrustó la duda de haberse casado con un hombre al que no había llegado a conocer del todo, y que ahora dibujaban circunstancias dándole más peso a la duda.

-Esta bien, lo reconozco…obré demasiado aprisa -pero ya era tarde mientras más se esforzaba en dar explicaciones más se hundía en su propios errores. -¡lo que necesitamos ahora es un trago! –dijo para amainar el temporal y viró el volante en el primer desvío de la carretera pues sus pensamientos eran confusos y molesto quería ir por más burbujas de champaña para aclarar la mente. Laura mientras tanto fue invadida por el miedo, miedo de que el amor por él, a quien siempre admiró como escritor, se desvaneciera ahora. Cerró entonces los ojos y aceptó la propuesta del esposo.

Llegaron al centro de la ciudad, la bullanga era general pues todavía no pasaban los estragos del año nuevo que duraban hasta las seis de la mañana. Teodoro estacionó el auto en el primer espacio desocupado, se aseguró de cerrar bien las ventanas, miró a Laura, ésta le contestó con la mirada, la bajada de parpado significó un sí, y salieron derecho y sin mentiras por más champaña. A pesar de  las botellas consecutivas que Teodoro y Laura vieron pasar por su mesa y por las otras del pequeño café, llegaron a las seis de la mañana, ambos sin acusar estrago alguno por el licor al filo del Año Nuevo miraban callados el resultado de la algarabía, botellas esparcidas, una pareja de adolescentes durmiendo el año viejo sobre una de las bancas del parque que daba cara al café, un perro chusco perforando con sus colmillos la basura de un restaurante sin comensales, un anciano caminado con su periódico bajo el brazo hablando solo, la claridad del día peleando con los últimos rezagos de la oscuridad de la noche que agonizaba, una prostituta llorando su borrachera en la mesa del restaurante más caro, un taxista con hombros caídos esperando a esa hora el milagro de llevarse un pasajero a su destino, y sintieron por último las ganas de estar, él, con otra mujer, y ella, con otro hombre. Ambos se levantaron sabiendo que se irían juntos y sabiendo también que el próximo año sería igual, pero con la esperanza siempre escondida de que todo cambie, que sea eso, un Año Nuevo. Teodoro se acercó al taxista y con lo que le quedaba de energía buscó robarle sus memorias y anécdotas ensartándolo en un dialogo prometedor de una buena carrera, el taxista cayó en la cuenta después de algunos minutos que Teodoro no tenía ninguna intención de utilizar sus servicios y pensó que era uno de los tantos borrachos de esa madrugada y con palabras de grueso calibre dio entonces termino a la conversación. Teodoro se quedó pensando en el hombre pequeño y bien trajeado y la historia con su mujer, de improviso tomó a Laura de la mano y con aires de locos condujo el carro de regreso al club de la fiesta. Al llegar encontró a los cuidadores de la puerta durmiendo su borrachera de fiestas en unas bancas improvisadas en medio del desorden propio después de una fiesta de Año Nuevo, pero nadie en la pista de baile ni en la mesas, fue entonces a la que habían ocupado antes para voltear botellas vacías a medio tomar hasta que encontró algunas servilletas con anotaciones, estaban en el lugar que había sido ocupado por el pequeño hombre bien trajeado, eran pedazos sueltos de una nota de suicidio, Laura se había quedado parada en el umbral de la gran entrada al salón esperando que Teodoro regrese a sus cabales para ir a casa de una vez, pero él con la cabeza en alto buscaba con la mirada al pequeño hombre bien trajeado poniendo atención a los rincones de poca luz, no había nadie, luego se le ocurrió ir a los excusados, pasados algunos minutos, Laura escuchó el grito aterrador de Teodoro y corrió siguiendo la huella del grito hasta encontrarlo tratando de descolgar el cuerpo del hombre pequeño y bien trajeado, primero sujetándolo por las piernas, al no poder desistía de su intento y parándose sobre un banco destripaba los bolsillos del saco, después del pantalón mientras refunfuñaba entre dientes -¡aquí tiene que estar! -finalmente sacó el puño cerrado del bolsillo derecho, rompiéndole el pantalón por la furia del movimiento, con unas servilletas y bajándose del banco las estiró sobre la loseta del piso, algunas de ellas se mojaron corriéndose la tinta haciendo inelegible su lectura, Laura no sabía que hacer sólo se limitó a gritarle por su nombre pero Teodoro no escuchaba por la sordera que causa el delirio. Al final dejó semidesnudo al suicida y salió con las manos más llenas de servilletas que encontró en el piso cuando se desparramaron en sus primeros intentos de búsqueda.

-¡Te has vuelto loco! -le gritaba Laura mientras era jalada por el brazo de Teodoro quien no hablaba con ella pero si con él mismo, Laura no le entendía pero sí podía escuchar sus murmuraciones -¡estás loco, Teodoro, para! -le gritaba cuando alcanzaron la calle, Teodoro tenía los bolsillos del saco llenos de servilletas cuando dejó de sujetar a su mujer y corrió hasta quedar al amparo de un farol callejero que agonizaba sus luces cerca de las siete de la mañana, y comenzó a leerlas, después de algunos minutos dejó de transpirar, miró hacia los costados, cruzó la pista con las manos apretando la servilletas y dio cara al mar, lo encontró más azul que nunca creyó que había nacido para mejorar los que otros escribían porque se sintió el patrón de la palabra, lo que los demás escribían era en crudo y era él, sólo él quien tenía el poder de arreglar los pensamientos ajenos, para eso escuchaba con atención a sus víctimas, para eso los afanaba y motivaba, para que hablen no para robar sus ideas sino para que salga limpio el trabajo. Trabajo que solamente él lo podía hacer con maestría.

Encerrado en su estudio ordenó con manos de cirujano las servilletas y transcribiéndolas primero a hojas de papel oficio las numeró, al final escribió la fecha y el lugar pero sin poder impedirlo al escribir el año recordó sus épocas de reportero cuando de noche rebuscaba las notas de sus colegas especialmente la de uno de ellos que se caracterizaba por ser el más osado para encontrar las noticias que darían que hablar por muchos días. Se trataba de Geraldo Santoro, famoso en los años cincuenta por descubrir la vida amorosa del dictador de turno, por lo que el periódico sufrió el cierre frecuente de su local y el decomiso de sus ediciones, pero esto creó mas expectativa de ser leído por lo que hubo una temporada que circuló en la clandestinidad, y se le ocurrió de repente en esa media noche de fantasmas que podía escribir sobre él mismo -eso es -se dijo dándole un golpe de puño al cielo raso y saltando sobre el pupitre de adolescente en el que escribía su plagios. Al buscar hojas en blanco y un lapicero vio sus libros en orden cronológico –carajo! -se dijo -tantos libros, y todos plagiados! – y se sonrojó por primera vez en los veintidós años en que se había dedicado a plagiar, y el recuerdo de su primera vez le mordió la conciencia, venia fresco ahora a su memoria, había sido una carta de amor escrito en el diario de su hermana que encontró en la mesita de noche, pues compartiendo el mismo cuarto no tuvo inconvenientes para copiar no sólo la carta sino el diario integro al que le cambió algunas informaciones y fechas para convertirlo en novela. Cuando lo terminó se sintió orgulloso porque pensó que para escribir, así sean plagios, se necesitaba de una habilidad excepcional y él la tenia, ¡carajo! -se lo repetía constantemente en medio de la nebulosa del tiempo, esto lo ayudaba a creerse útil, por eso cuando no encontraba que plagiar se sentía desintegrar y, lo que era peor sin ningún derecho a habitar el planeta. Esto lo había llevado hasta su cincuenta años a vivir prácticamente como un ermitaño, con muy pocos amigos y sin ninguna experiencia en el amor de camas, ni de manos. Fue a partir de haber ganado con un material plagiado un concurso medianamente conocido a nivel nacional. donde conoció a Laura, que la fama lo salvó de esa voz pidiéndole dar termino a su vida y que no la había llevado a cabo por falta de valor -no soy más grande que el sol o la luna pero puedo poner algo en el papel.  Sobrevivía amarrándose de esa reflexión pero su dilema interno entraba en convulsiones cuando con serenidad contaba sus numerosos libros, todos ellos plagiados.

Con la fama ya galopándole sus años de adulto se dedicó a robar diarios íntimos y notas privadas de sus amigos, de los desconocidos eran su predilección por la sencilla razón que resultaba más difícil ubicar su procedencia. Sin embargo tenía, contradictoriamente, trozos de tiempo en el que vivía feliz dentro de su miserable existencia de usurpador y farsante pero esto no ocurría jamás en noche de navidad, época en la que más vulnerable se sentía buscando en la religión su refugio de pirata.

A medida que pasaban los minutos los detalles más pequeños le venían por borbotones a la memoria, como la cara de espanto y sorpresa de su colega Gerardo al leer al día siguiente su nota en el periódico con la firma de Teodoro, fue necesario que intervinieran prácticamente todos los reporteros del periódico pues no había manera de sacar a todo Gerardo sobre el cuerpo de Teodoro que recibía la sarta de golpes propinados por la furia de su colega, pero lejos de frenar su obsesión por el plagio este incidente lo alimentó más, y allí mismo dio explicaciones a todos en el periódico de como había cubierto él, y sin ayuda de nadie, la información encomendada a Gerardo.

Recordó también otra ocasión al encontrarse en misa de gallo cuando a una anciana se le cayó un papel suelto de su libro de misas, Teodoro, que estaba detrás lo recogió con la verdadera intención de devolvérselo, pero le dio un vistazo con ese reflejo automático de ladrón, y rompió su juramento de no plagiar en los días santos de las  pascuas y salió a la calle con las notas ajenas. Había sucedido un domingo perezoso donde un televisor gozoso sentado sobre una de la pocas mesas de una chingana, montada por gitanos, daba a conocer el resultado a favor de la Selección Nacional de Futbol, todo era alegría para el país en pleno quienes en las calle daban rienda suelta a su euforia entre el sopor de febrero con los varones en ropa interior, y las mujeres con sus ropas sueltas de algodón crudo que a distancia y por momentos se enteraba de como iba el partido, otros ciudadanos en los clubes sociales con mesas sembradas de botellas de licor fino y en mangas de camisa hacían lo mismo, sólo la presencia de las mujeres era por parte de las empleadas que atendían el restaurante del club. Teodoro se había artado del futbol y aprovechó para subirse al primer ómnibus que se le puso al frente, pero se dio con la sorpresa que no era el único a quien no le gustaba el futbol, pues no había asiento desocupado. El ómnibus se detuvo en el paradero obligatorio y vio a un hombre joven que al subir se resbaló al no poder apoyar el pie izquierdo en la segunda grada, pero tal como lo hacía a diario, con pies de liebre logró subir al microbús finalmente de un solo trancazo para divertirse engañando a la gente con uno de aquellos tantos dramas que se inventaba cada día. Se trataba en realidad de un adolescente de cabellos largos y revueltos que agitaba constantemente los brazos y enfundado en una camisa sudada y blanca dejaba ver la marca de sus costillas, sólo sus ojos lo delataba como un triste, en lugar de pagar al chofer de pronto extrajo unos papeles arrugados del bolsillo de su pantalón roñoso y aprovechando la confusión del chofer y la sorpresa de los pasajeros leyó lo que parecía ser el titulo, luego distrajo su vista en el mar que se podía divisar desde las ventanas del ómnibus para después y de corazón empezar a declamar lo que parecía ser uno de sus poemas, los pasajeros apretaron sus monederos, algunos cerrando los ojos fingían un sueño añejo, otros  miraban las playas tranquilas de la costanera pero él continuó con anécdotas inverosímiles que su labia vertiginosa hacía creíbles, según decían a sus compinches en las noches de alcohol rectificado que bebía con ellos en la oscuridad de los parques. Algunos que lo conocían de años atrás aseguraban que era hijo de un escritor famoso, pero más que dinero lo que buscaba en realidad era ver la cara de niño perdido que mostraban los pasajeros al escucharlo. El chofer por el espejo retrovisor era el único en prestarle atención por eso quizás no vio la luz roja, por eso quizás el accidente.

Al llegar la ambulancia vieron en los rostros de los pasajeros sin vida un rictus de alegría y a los heridos leyendo la poesía del poeta muerto. Teodoro no pudo contenerse y recogió los papeles, que saltaban de un lugar a otro por los vientos marinos, aprovechando la confusión de las personas que se arremolinaban alrededor.

Al llegar a casa, Teodoro escribió casi al pie de la letra la historia que le había escuchado al poeta del ómnibus y lo envió a su agente literario. A las seis semanas Teodoro agrandó los ojos estirándolos a lo que dieran sus párpados al escuchar en la televisión que el cuento en verso había ocupado el primer puesto dentro de la cartera de los críticos, lejos de sentir remordimientos por el plagio salió al día siguiente en camisa blanca a continuar subiéndose a los microbuses, sólo que esta vez más contento que nunca; sabía que tendría otro cuento para plagiar.

Autor: Tabaré Ramos

FIN

 

Fotografía: "La cena de año nuevo", de Lily Cuadra

Tags: cuento

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28 Enero 2011

POETA EN EL FANGO, de Tabaré Ramos


¿…En que fango muere el poeta?

¿En el escarnio, en la lengua fácil?

Empujan mil demonios al juglar pobre

y cae en el barranco del insulto

¿existe justicia para el nómada que deambula

sin norte?

sí, sin norte pero con el alma limpia

Lleva alforja pesada, son los recuerdos híbridos

el sabor amargo de vino torcido

el puñal en la espalda y lo negro del vomito

Sale el sol arrugado en la mañana incierta

se pudren los campos y anidan sus huevos las víboras

haciendo temblar la tierra de sus cimientos,

las urracas alzan vuelo con banderas victoriosas

el espectro en lontananza dibuja la parca

oscurece el cosmos, la vida se acaba

ya no hay el celeste en los prados ni arañan las peñas

en las quebradas serranas el viento fresco marino

ni el alba de niño sideral de mi pueblo escondido

Espera el campo santo de aguas grandes

sosegar conflictos de misterios

sólo el hacedor del mundo puede con

sus ojos ver la terrible infamia


*

Fotografía:" Légamo " de Lily Cuadra

Tags: poemas

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20 Mayo 2010

Gitana... poema de Tabaré Ramos

 

GITANA

Incandescente tu cuerpo abriga,

gitana mía, compañera fantasma

que me sigues con tus sombras

sin desmayar en cada esquina.

Ves que por tus calles vivas camina

la mariposa de tropicaos inciertos,

no ves que tu aliento de mujer de calle,

no ves que no desmaya mis músculos,

los huesos hacen el ruido del vidrio molido,

río , no ves que respiro en el aire.

Atrápame en tus sauces alegres

llévame a tus bosques floridos,

aquí mi gitana,

me gritan la realidad corrida de tormentos y amarguras

Ven , con tus palmas, con tus ojos contentos,

diles a los hombres de piel tostada que no tengo barca ni sol

que mi cuerpo sin vida va a la deriva a encontrarse

contigo sin ningún remordimiento en el vientre,

sin ninguna sonrisa agria en mis labios rotos

por le viento de tu mar mediterráneo.


Tabaré

Tags: gitaneria

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30 Abril 2010

FANGOS

FANGOS

Fangos, de salida calaveras mal pintadas

enfrenta al juglar glorioso en sus caminos libres,

no podrán acallarlo,

jamás agachará el moño,

luciérnagas silvestres cuidan lo oscuro de desvío incierto,

mariposas de aleteo alegre vigilan los linderos.

Sigue el caminante solitario,

la vista sin temor al sol, y siempre solo,

como nació, en la calle sin calor de manos sabias

el verdor lo descubrió al crecer en los parques vagabundos

hierve siempre el sueño del poema perfecto en bandolera

Una estrella febril anida constante en los temporales,

bate la sin razón, se esconde la cordura

Sigue con lápiz en riestre manchando el cielo

de quejas y lisonjas sin control ni medida,

su parte final la siente cerca,

se encabrita, los pies danzan inquietos

el galope de diablo

se vierte una saeta sentida,

se apaga la luz de la natura en las alturas,

el aire arruga su vientre,

salen los leprosos a caminar descalzos

por las orillas del Guadalquivir,

saben que la vida continua a pesar de las aguas saladas.

Tabaré Ramos

Tags: poemas

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